De España a Luxemburgo pasando por Noruega

Desde que en septiembre de 2012 el Gobierno de Catalunya hizo pública su intención de encaminar sus pasos hacia la construcción de un estado catalán, los catalanes han tenido que aguantar todo tipo de descalificaciones y amenazas proferidas desde esa España inmovilista, que parece incapaz de romper con sus viejos fantasmas políticos del siglo XX.

La más habitual y repetitiva amenaza usada desde España para coartar a los catalanes ha sido y es la cuestionable afirmación de que Catalunya no podría sobrevivir como estado independiente ni dentro de la Unión Europea ni fuera de ella.

Los pueriles argumentos que suelen esgrimir desde España para censurar el derecho a decidir de los pueblos suelen ser bastante fáciles de desmontar, y este caso no supone una excepción.

A los que dicen que Catalunya no podría sobrevivir como estado independiente dentro de la Unión Europea, la respuesta es Luxemburgo. Luxemburgo es un estado de la Unión Europea, integrado también en la ONU y en la OTAN. Geográficamente, está situado entre Alemania, Francia y Bélgica. Es un pequeño país de tan solo 502.000 habitantes y una superficie de 2.500 kilómetros cuadrados. En el año 1.555 fue obligado a incorporarse al imperio español. Logró su independencia en 1867. En la actualidad, se organiza como una monarquía constitucional y parlamentaria. Tiene como lenguas oficiales al alemán, al francés y al luxemburgués, y en su sociedad coexisten múltiples culturas. Su incorporación a la Unión Europea se produjo en el año 1999, y un par de años más tarde adoptó al euro como su moneda. Pese a su pequeña superficie y escasa población, es uno de los países más ricos del mundo. Según un estudio realizado por la prestigiosa revista financiera estadounidense Forbes, Luxemburgo es el segundo país del mundo con mayor Producto Interior Bruto per cápita.

Y para aquellos que amenazan con vetar la incorporación a la Unión Europea de ese hipotético estado independiente catalán, y añaden que Catalunya no podría sobrevivir económicamente fuera de la UE, la respuesta es Noruega.

Noruega es un estado integrado en la ONU y en la OTAN que en 1972 rechazó en referéndum su incorporación a la Unión Europea, y 22 años más tarde, en 1994, volvió a ratificar su negativa a incorporarse a la UE en un segundo referéndum. Con este reiterado rechazo a formar parte de la Unión Europea, el pueblo noruego se ha mantenido fuera del euro, conservando a la corona como su moneda nacional. Noruega, geográficamente, forma junto a Suecia la Península Escandinava, y ambas junto a Dinamarca y Finlandia conforman la llamada región de Escandinavia. Su población es de cinco millones de habitantes, y su superficie alcanza los 385.000 kilómetros cuadrados. En la actualidad, se organiza como una monarquía constitucional y parlamentaria, teniendo como lengua oficial el noruego. Logró independizarse de Suecia en el año 1905. Según datos de la revista financiera Forbes, Noruega es el cuarto país del mundo con mayor Producto Interior Bruto per cápita.

Luxemburgo y Noruega son los dos únicos países europeos que aparecen entre la lista de los ocho países del mundo con mayor Producto Interior Bruto per cápita. Por tanto, no creo que se trate de dos malos espejos en los que reflejarse. Ambos son ejemplo vivo de que para los pequeños países europeos, existe vida y riqueza tanto fuera como dentro de la Unión Europea y el euro.

Los políticos españoles afirman que según las leyes y normativas vigentes de la Unión Europea, si Catalunya declarase su independencia de manera unilateral, se quedaría fuera de la UE. En realidad, en el caso hipotético de que Catalunya declarase su independencia, no está claro si se quedaría fuera o dentro de la UE. En cualquier caso, de quedarse fuera, lo estaría hasta que, antes o después, se aceptase su readmisión. Saldría del ruinoso estado español para quedarse fuera de la Unión Europea, como está Noruega. Tiempo después, si los catalanes deseasen solicitar su readmisión en la UE, una vez que esta la aceptase, formarían parte de la Unión Europea, del mismo modo que lo hace Luxemburgo.

El pueblo catalán no es inferior ni más torpe ni menos trabajador que el pueblo luxemburgués o el pueblo noruego. Si Luxemburgo, desde dentro de la Unión Europea, ha podido sobrevivir y convertirse en un país rico, Catalunya también podría. Y si Noruega, desde fuera de la Unión Europea y el euro, ha podido sobrevivir y convertirse en un país rico, Catalunya también podría.

Y si pueden los luxemburgueses, pueden los noruegos, y podrán los catalanes, los vascos también podríamos.

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