El fracaso de Coco

Voluntarioso como él solo y un tanto sobreacelerado, Coco se esforzaba en Barrio Sésamo por explicarnos a los niños de los años ochenta la diferencia entre izquierda, derecha y centro. Al parecer, todos aquellos niños que después, de mayores, se han dedicado a la política no le prestaron la suficiente atención a aquel peludo e histriónico monstruito azul.

El espectro político del estado español está totalmente trastocado. Ninguno de los partidos de ámbito estatal está ocupando la posición que le corresponde en función a su forma de proceder.

El Partido Popular dice ser un partido de centro-derecha, pero sus votantes, militantes, dirigentes y fundadores están muy alejados del centro, ubicándose, ideológicamente hablando, en el espacio sociopolítico comprendido entre la derecha y la extrema-derecha. Y exactamente lo mismo se podría aplicar a la hora de definir la posición política de la formación presidida por Albert Rivera, Ciudadanos.

El Partido Socialista Obrero Español dice ser un partido de izquierdas. Si estudiamos con detenimiento su historia más lejana, nadie podría poner en duda el compromiso del PSOE con las ideas de izquierdas durante gran parte del siglo XX. Pero afirmar que el actual PSOE del siglo XXI es un partido de izquierdas es algo irrisorio. Desde que en el año 2009 el PSOE se unió al PP para atacar juntos al gran Lehendakari Ibarretxe, los presuntos socialistas iniciaron un macabro viaje ideológico que les ha llevado a situarse en posiciones de centro-derecha. Su pacto con el PP en Euskadi, su cansina defensa del concepto geopolítico franquista de la España una y grande, su complicidad con el PP para defender la impunidad de los Borbones, su participación en el frente patriótico-derechista contra Catalunya, y su apoyo para que Rajoy fuese investido presidente en 2016 ha dejado muy lejos de la izquierda al PSOE.

Podemos se presentó en la vida política española autocalificándose como el auténtico partido español de izquierdas. A estas alturas ni sus propios dirigentes se creen ya eso. Podemos es una formación política claramente posicionada en la extrema-izquierda, lo que ha arrastrado a sus fundadores a una feroz guerra interna.

Al margen de lo que ellos digan ser, la realidad es que PP y Ciudadanos ocupan el espectro político que va desde la derecha hasta la extrema-derecha, el PSOE se ha situado en posturas de centro-derecha y Podemos ocupa la extrema-izquierda. Sin embargo, cuando el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha preguntado entre la ciudadanía del estado español por su posicionamiento político-ideológico, la mayoría de ciudadanos se han posicionado a sí mismos en el centro o en la izquierda. Curiosa ironía. La mayoría de ciudadanos del estado español se sitúan en dos posiciones sociopolíticas que nadie ocupa. Están ocupados los espacios de la extrema-derecha, la derecha, el centro-derecha y la extrema-izquierda, pero nadie está realmente ocupando el centro político y la izquierda. Puede que ahí radique gran parte de la desafección que los ciudadanos sienten por la política a nivel estatal. Aquellos ciudadanos que buscan una opción política de puro centro no la encuentran en la forma de actuar del PP, de Ciudadanos o del PSOE, mientras que aquellos que buscan una opción de pura izquierda no la encuentran ni en el PSOE ni en Podemos.

Ante este desenfocado panorama político habría que plantearse dos cuestiones. En primer lugar, ¿por qué a los partidos políticos españoles les da tanta vergüenza admitir sus verdaderas posiciones políticas? Y en segundo lugar, ¿Podrían irrumpir en el espacio político estatal dos nuevos partidos que ocupasen de verdad las huérfanas posiciones de izquierda y centro?

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