Historia de Plentzia

El viejo puerto de Placencia de Butrón se creó al abrigo de los temporales del Golfo de Bizkaia. Otorgándole la categoría de Villa mediante carta puebla dada por Don Diego López de Haro el año 1299.

La villa de Plentzia es de origen medieval, poblada hacia 1236 por D. Lope Diaz de Haro, Señor de Vizcaya (1214-1239), a la que su nieto Don diego López de Haro concedió carta puebla en 1299. Fundada en lugar de Gaminiz, fue planteada a base de tres calles paralelas. Al cauce de la ría (Barrenkale, Artekale y Goienkale), cortadas por dos cantones transversales (hoy Madalen aldapa y Udaletxe aldapa), que comunicasen el núcleo coronado por la plaza de la Iglesia, con la ría. Todo ello estaría rodeado de una muralla en la que se abrirían un número hoy indeterminado de puertas, cuyo único resto actual es el Arco de Santiago en Eleiz Enparantza. Los terribles incendios que asolaron la villa en 1437 y a finales del siglo XVII acabaron prácticamente con la totalidad de Plentzia, dejando sólo en pie la fábrica de la Iglesia, la Torre de los Muxika-Butron y parte de la muralla, que hoy día  tras la intensa intervención urbanística ha desaparecido.

Aún es posible detectar, los restos de la antigua parcelación medieval a base de  estrechos solares que incluso en algunos casos han conservado las típicas huertas zagueras perdidas de forma casi total en las villas vizcaínas.

La principal actividad económica de la villa, a pesar de lo que a primera vista podría parecer, no fue la pesca, también importante en una primera etapa, sino la navegación de cabotaje y la construcción naval, ocupándose después en la navegación de altura en buques de otros puertos.

Los orígenes de la antigua Villa se remontan al primer tercio del siglo XIII (ca. 1236) cuando se levantó una población bien planificada desde un punto de vista formal, y de un marcado carácter comercial dirigido a la distribución de mercancías a través de su puerto, al igual que en el occidente europeo. Situándose en un brazo de mar con una ría navegable, que ponía en comunicación con un mundo interior, en torno al cual giraría su ámbito de influencia. Ámbito éste marcado también por la existencia de poblados bosques de donde se extraería la madera para la construcción naval.

El hombre de la Villa tendría en su horizonte el “mar-océano” en el que se iría adentrando a lo largo del tiempo hasta convertirse en experto navegante. Que ya en las postrimerías de la Edad Media suscribiría concordias y tratos con otros florecientes puertos del Golfo de Bizkaia.

Placencia de Butrón se iría convirtiendo en polo de atracción de una naciente clase social conformada por navegantes, comerciantes y artesanos, que habrían de enfrentarse con los intereses de los viejos linajes rurales implantados para entonces en la Villa, como los Muxika y Butron, hasta el punto de convertirse en el origen de numerosos conflictos, que desembocarían en la pérdida de poder de los nobles, o pesar de sus alianzas con lo nueva clase burguesa.

Entretanto surgirán las primeras ordenanzas municipales y los navegantes se agremiarían en torno a la Cofradía de Mareantes del Señor San Pedro (S. XVI). Pasando por épocas de prosperidad y zozobra, que en el siglo XVIII tuvo un especial esplendor marcado por lo especialización de la flota en el tráfico venaquero, y la consiguiente repercusión en la afluencia de un numeroso contigente de hombres de mar, que a su vez se reflejaría en el urbanismo al derribarse las murallas y construirse el primer ensanche a orillas de la ría dada la necesidad de nuevas viviendas.

Las guerras de la convención y carlistas traerían el empobrecimiento de la Villa, y el consiguiente éxodo de los constructores navales, y la especialización de los navegantes en las rutas ultramarinas, adquiriendo los primeros conocimientos en la escuela de Náutica surgida de la Cofradía de Mareantes (s. XVIII). Para así entrar en el siglo XIX y convertirse en una población residencial, sustentada por una nueva clase social constituida por capitanes y oficiales de marina e indianos. Que tratarían de impulsar la vida económica con la traída del ferrocarril y la instalación de fábricas de escabeche y cal. Hasta que en el primer tercio del siglo XX se produce su declive y desaparición.

A partir de entonces sería elegida como estación de baños y veraneo para llegar a la actualidad como una Villa residencial volcada al sector servicios.

LA ERMITA HUMILADERO DEL SANTO CRISTO

El edificio original se reformó el año 1906 bajo el proyecto y dirección del maestro de obras Don José Bilbao Lopategui, ejecutada por el contratista local don Martín González de Durana.

El edificio tiene su origen en un antiguo humilladero, construcciones religiosas medievales que se erigían en las villas y extramuros frecuentemente a la entrada de los pueblos y en encrucijadas de caminos con el fin de que el viajero encontrase un lugar devoto para realizar las oraciones en su travesía. Siendo inicialmente sencillas construcciones de un pedestal con una cruz o imagen, evolucionarían hasta dar lugar a edificios techados que se convertirían en ermitas o humilladeros de la tipología, más frecuente en la comarca, de los existentes en Fruiz, Arrieta o Fika. En algunos casos estos edificios servían como velatorio de difuntos según la tradición popular que exigía que los muertos descansasen expuestos al público antes de su inhumación definitiva.

Iglesia Santa María Magdalena

Iglesia Santa María Magdalena

La iglesia de Plentzia nos ofrece una arquitectura singular, únicamente comparable tipológicamente a la Santa María de Erandio, que artísticamente se enmarca en las iglesias góticas de tipo marinero de Galicia.

Su elemento más interesante es la sólida torre que a su función original de campanario, sumaba intenciones defensivas de la villa y la actuación como vigía sobre la desembocadura de la ría de Plencia. Data del siglo XVI, hacia 1522. Podría enmarcarse dentro de un peculiar estilo gótico vizcaíno a juzgar por sus accesos y los vanos de su pared frontal. El responsable de la torre fue Martín Sáenz de Gareca, aunque no se conoce si lo fue también del resto del edifico. Posteriormente conoció la actuación de D. Severino de Achúcarro en 1887 que llevó a cabo la cobertura de su nave mediante armazón de madera, ejecutada por el contratista local D. Martín González de Durana.

PUBLICADO en la página oficial del ayuntamiento de Plentzia www.plentzia.org

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