Los vascos en los campos de exterminio (Autor Iban Gorriti)

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A 70 años de la liberación por parte de las tropas aliadas de la cantera nazi, del campo de concentración austríaco de Mauthausen, aún ayer supervivientes de la mayor trituradora de Europa tuvieron el valor de vestirse con el gorro, chaqueta y triángulo de reo de los nazis. Así , por ejemplo, lo hizo un polaco, que se emocionó ante la placa que recordaba a su padre asesinado en aquel almacén de humanos.

Un total de 150 personas procedentes del Estado, entre ellos vascos, ha viajado con la asociación Amical de Mauthausen al lugar donde fueron apresados 97 vascos de forma oficial, y otros cuatro “no oficiales”. De los primeros solo salieron vivos 31. De los cuatro no oficiales sobrevivieron dos.

Entre ellos, logró salvarse del genocidio Marcelino Bilbao, de Alonsotegi, quien falleció el pasado 26 de enero y fue una de las cobayas de Aribert Heim, más conocido como el Doctor Muerte, quien inoculó a 30 presos líquidos tóxicos directamente al corazón. “Me pinchó en el corazón y se veía cómo el líquido azul subía por la piel y cuando llegaba hacia el cuello te dejaba paralizado. Al de días, me explotó la cara con sangre podrida”, recordaba quien fue miliciano de la CNT en el Eusko Gudarostea y que ya desde el momento de nacer vivió cerca de la muerte: sus padres biológicos le tiraron al río de Alonsotegi, de donde fue rescatado por vecinos.

Junto a él, también sufrieron el odio nazi el vizcaino Ángel Elejalde. Narraba Marcelino Bilbao en el documental Esclavos vascos del III Reich (2000) que Elejalde era un hombre de 105 kilos de peso que se quedó en 45 en Mauthausen. “Me dejó recado de que si moría dijera a los suyos que había muerto sin doblar la espalda ante Franco”, aportaba testimonio el anarquista.

Además, en 2009, falleció José Mari Agirre Salaberria, otro de los supervivientes, nacido en 1919 en Markina. También libertario, Agirre se fugó mientras era conducido al citado campo de Ebensee -satélite del de Mauthausen- cuando llegaban las tropas estadounidenses para la liberación: “Los SS amaban a sus hijos, escuchaban a Wagner y calculaban cómo era más rentable y rápida nuestra eliminación”, solía denunciar.

Esta semana, el PNV ha tenido un recuerdo para Marcelino Bilbao (CNT) y “para su íntimo amigo, Juan José Jausoro, gudari del Batallón Gernika, fallecido el 14 de abril de 1945 en la liberación de los nazis de la Pointe de Grave, en el norte del Medoc”, han valorado portavoces de la formación jeltzale.

“Es justo y necesario recordar la injusticia sufrida por aquellos vascos de diferentes ideologías (abertzales, socialistas, anarquistas o comunistas) que tuvieron que abandonar Euskadi tras el triunfo de la sublevación franquista y fueron agrupados en el campo de Gurs, en el Bearn francés, para después secundar el llamamiento del Gobierno de Euzkadi en el exilio para apoyar a Francia, movilizándose en la fortificación de la Línea Maginot. Junto a cientos de refugiados republicanos, estos vascos fueron trasladados a la fuerza por los nazis a fábricas de explosivos en Estrasburgo, y después internados en Mauthausen o Dachau”, señalan.

A juicio del PNV, los nombres de todos aquellos gudaris y milicianos deben “permanecer en la memoria de la sociedad vasca como ejemplos de una generación que sufrió los mayores horrores inimaginables, pero que supo luchar con dignidad contra las dictaduras”, concluyeron.

holocausto nazi Estos días, más de 150 personas de todo el Estado participan en los actos conmemorativos del 70 aniversario. Desde aquel lugar ayer comunicaban que “son pocos los testigos que quedan vivos y en condiciones de viajar de aquellos 10.000 republicanos que huyendo de los verdugos franquistas fueron a dar con el maltrato francés para caer después en manos de los aún peores, por lo sofisticado, verdugos nazis”.

Los presentes en los campos de Mauthausen y de Ebensee transmiten que todos los años tiene lugar en el primer lugar un desfile que posiblemente sea único en el mundo porque “puede verse de un solo vistazo (y sin que haya mayor incidente) a una delegación de los marines de Estados Unidos, una delegación húngara, una polaca, una turca y una kurda. ¿Y qué podemos decir de anarquistas escandinavos junto a soldados de Bosnia-Herzegovina, el embajador israelí y la embajadora de Cuba?”

En algún lugar de aquellos muros en estos días de memoria aún se pueden leer o se recuerdan los nombres de Marcelino Bilbao, Jose Mari Agirre, Ángel Elejalde o Juan José Jausoro, vascos en los campos de exterminio.

 

Este artículo fue publicado por primera vez en mayo de 2015 en el Diario Deia. http://www.deia.com/

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